12.6.11

La historia de Robin



El terror de los gatos


Tengo que contaros acerca de otro inquilino de mi casa. No tiene pelo ni bigotes, pero sí mucha personalidad.

Se llama Robin. Robin a secas, no tiene apellidos. Es un agapornis personatta de la variante azul y nació el 8 de Diciembre. Aunque sospechamos que es macho -probé a ponerle un "nido" al que no le hizo ni caso, cosa que si fuera hembra hubiera sido distinto-, no lo tenemos del todo claro, porque el dimorfismo sexual (diferencias estructurales y morfológicas que distinguen al macho de la hembra dentro de una misma especie) no existe en este tipo de aves. Sólo se puede saber con fiabilidad haciéndole una prueba de ADN, pero claro, para ello hay que pagar no sé cuánto y, aceptémoslo... nos da un poco igual si es macho o hembra. Lo queremos y ya está. Por eso le pusimos "Robin", ya que en parte es una broma (significa "petirrojo" en inglés) y es un nombre unisexual.




Sus picotazos duelen un montón



A pesar de ser un pájaro, Robin tiene mucho carisma. Es un pájaro muy orgulloso, hablador, tiene un mal genio curioso y nos quiere a su manera.

Tiene como colegas a unos gorriones y golondrinas que revolotean por el patio interior de mi edificio con los que está de tertulia todas las mañanas. Al no haber tenido contacto con otros agapornis, pero "hablar" lo hace un montón, sospecho que su idioma es el gorriónico y el golondrino, pero de agapórnico no tiene ni idea. Sabe hasta español. De pequeño decía "Robin pollito" cada vez que nos veía con la jeringuilla cargada de papilla. Pero ya sólo lo dice cuando a él le apetece.

Le gusta estar fuera de su jaula y nos involucramos en una batalla campal cada vez que tenemos que meterlo dentro. Adora las golosinas para periquitos y se vuelve loco con las palomitas. También le encanta ser el centro de atención y que haya mucha gente a su alrededor para ir saltando de cabeza en cabeza -una manía que tiene-. Cuando está de buen humor, canta. Tiene muy mal genio. Una vez -la única vez- que HH y yo nos fuimos de vacaciones una semana, me imagino que se aburrió como una ostra y cuando volvimos nos echó una bronca enorme por haberlo dejado solo. Creo que la próxima vez lo dejaremos con alguien porque se puso hecho una fiera...



Hitchcock se quedó corto en "Los pájaros" tras conocer
las ocultas maldades de Robin...


Os preguntaréis cómo nos atrevemos a tener pájaros teniendo ya gatos. Pues bien, hemos conseguido adaptar a Robin a nuestros gatos desde que llegó a casa. Cuando Robin era sólo un pollito, dejamos que nuestros gatos lo olisquearan para que lo reconocieran. Si cualquiera de ellos tenía intenciones aviesas -se les nota en la cara si las tienen- les regañábamos. Poco a poco asociaron que Robin no era parte del menú. A Fiodor, siendo muy pequeño, se le escapó un manotazo breve y desde entonces Robin lo odia especialmente.
Edgar, Darwin y Fiodor lo observaban al principio en su jaula, pero ya sólo lo hace Darwin por mera curiosidad. Alguna vez Robin se nos ha escapado cuando lo teníamos suelto y el muy jodío se ha situado en medio de los tres gatos -para provocar, porque es así de chulo-. Y los gatos absolutamente quietos sin hacerle nada. El que más, ha acercado el morro para olisquearlo.
Intentamos que esta situación no se dé a menudo, porque sabemos que el instinto es el instinto y que nuestros gatos no están desprovistos de él. Sin embargo son conscientes de que no pueden atacar a Robin y son capaces de controlarse varios minutos -tampoco hemos querido medir el tiempo exacto ni tentar a la suerte, por lo que pueda pasar-.

Si alguna vez nos dejamos la puerta de la cocina abierta, que es donde está la jaula de Robin, y entra algún gato tenemos la total seguridad de que no se le van a tirar a la jaula ni nada por el estilo. El riesgo existe si Robin está suelto, pero si no, no hay de qué preocuparse. Lo más que ocurre es que Darwin se siente en el suelo y lo mire. La verdad es que es gracioso que sean los gatos los que le tengan miedo a él -ha habido situaciones en las que el pájaro se ha escapado de la cocina y se ha puesto a perseguir a los gatos, y ellos corrían a esconderse debajo de los muebles... si entra un ladrón en casa estoy salvada...-, mientras que Robin en su feliz ignorancia se tendrá por no sé sabe muy bien cuál bestia parda, pero el caso es que el tío va a intimidarlos con todo el morro del mundo. Increíble.

Estoy criando a una pandilla de anormales con unas personalidades a cada cuál más estrambótica. Al final nos iremos todos internos. Si no, al tiempo...



Aquí está nuestra acogida, Oreo, con Robin,
porque aunque sea la última en llegar a casa
también la estamos educando en el respeto hacia otras especies.


4 comentarios:

Gema dijo...

je,je, me encanta tu pandilla de anormales... seguro que tus gatos acabarán piando, Robin maullará y tú comerás a cuatro patas en el suelo. No te preocupes, yo estaré igual!

Elvira, el Cisne Negro dijo...

Uhm... Robin ya maúlla, ahora que me acuerdo... Es una forma de llamar a los gatos que tiene. Te espero en el psiquiátrico ;)

Gris dijo...

Adoro a robin!!! yo tenía uno pero se murió después de 14 años con nosotros y me dio una pena tremenda..

fidel dijo...

Bueno eso si que es una pandilla variopinta y lo bueno es la convivencia algo que los humanos no terminamos de asimilar ,de nuevo me pregunto si la inteligencia con la cual fuimos dotados no estaría entre el contenido de la caja de Pandora.Salvito un periquito verde como el trigo verde emplumado te manda picotazos navideños de ave a ave.