24.6.11

Los gatos negros y las supersticiones culturales.

El engaño psicológico del talismán

Un talismán es una persona, animal o cosa que, sin ninguna evidencia probada de sus cualidades supuestamente protectoras, es tomado como un potente y eficaz escudo para los malos espíritus, la mala suerte y en definitiva, cualquier mal que pueda acaecer a la persona portadora. Un talismán puede ser una goma de borrar, un colgante, la estampita de un santo, una carta de amor... el talismán lo elige la persona y eso es lo que lo hace "especial" de alguna forma.

Tomemos el talismán "goma de borrar". Si yo elijo una goma de borrar cualquiera entre un millón y me autoconvenzo de que llevarla en el bolsillo izquierdo del pantalón me dará suerte, obviamente no ocurrirá nada de forma objetiva, pero a mí me servirá de aliciente psicológico para poder enfrentarme con el día a día. Si esa misma goma de borrar la coge cualquier otra persona, perderá repentinamente todas sus cualidades "mágicas".

El miedo del ser humano ante lo desconocido nos lleva acompañando desde que somos especie. Nos desenvolvemos en un mundo hostil, incapaces de predecir qué sucederá a continuación. Es por esto que una de las mayores ambiciones del ser humano es la de controlar el azar. ¿Para qué sirve si no un talismán, si no es para atraer el azar que más nos convenga a nosotros? Sin embargo, como ya dije, esto no es posible, nunca lo ha sido. Los talismanes, amén de las power balance, los horóscopos, las estampitas de santos y demás engañifas psicológicas objetivamente no sirven para nada. El ser humano no puede controlar el azar. Es una acción que le viene significativamente ENORME. Sólo somos una partícula en comparación con el universo, ¿de verdad nos creemos capaces de controlar una variante tan caprichosa como el azar? Más quisiéramos.

Sin embargo, aparentemente, llevar una goma de borrar en el bolsillo es algo inofensivo. Quiero decir, que a nadie le molesta que yo lleve una goma de borrar en el bolsillo que me da "suerte" -algunos lo calificarían de estúpido, pero realmente no estoy ofendiendo ni haciendo daño a nadie con ello-. Pero como todo lo que trata el ser humano, la superstición se nos va de las manos. Si un talismán puede ser cualquier cosa -es la característica fundamental del talismán- también lo puede ser un pájaro, un gato o una persona. ¿Por qué no?

Además, como el que un objeto pueda ser portador de buena suerte simplemente se somete a la voluntad de la persona, no precisa de un examen para comprobar si efectivamente la estampita de santo o la goma de borrar dan suerte, es igualmente válido decir que también hay objetos que dan mala suerte.

El problema es que si algo da "mala suerte", las personas tendemos a destruírlo. Si alguien está convencido de que si yo llevo una goma de borrar en el bolsillo le dará mala suerte a esa persona, probablemente me la quite y la tire a la basura. Pero bueno, a parte del sofocón que me llevaré por perder mi adorado talismán, objetivamente no hay ninguna consecuencia. A la goma de borrar no le importa que haya sido tirada a la basura.

Sin embargo, al coger un gato, un pájaro o una persona como portador de mala suerte, su final puede ser muy trágico. Ahí están los sacrificios de vírgenes, de bebés, de gatos... ya que al "cosificar" a un ser vivo para que pueda servir de talismán, lo único que conseguimos es su sufrimiento.

Pero bien, ¿quién querría a un gato como portador de la mala suerte?



La historia del gato

Os sabréis de memoria la historia de que los egipcios en el año 3000 a.C adoraban a los gatos como dioses. Eran elegantes, flexibles, hermosos, mantenían sus casas limpias de roedores y eran fieles compañeros, de modo que les hicieron un hueco en sus corazones, en sus leyes y en su religión. Matar o torturar a un gato estaba penado con la muerte.

La civilización griega, al darse cuenta de la belleza y utilidad de los gatos, pidieron a los egipcios una pareja, pago de dinero mediante. Al negarse los egipcios, los griegos robaron varios gatos y los introdujeron en Europa propiciando su proliferación.

Los romanos también protegieron a los gatos mediante leyes. Incluso tenían personas especialmente designadas para su cuidado y manutención.

Pero entonces se coló la religión cristiana por en medio -aquello de "con la Iglesia hemos topado"- y se dedicó a "paganizar y satanizar" todo aquello que en otras religiones habían sido objeto de veneración. Así nace, por ejemplo, la discriminación hacia la mujer de forma estandarizada, venerada por las antiguas religiones por su capacidad para tener hijos, fue reducida a la categoría de bestia, ya que fue "la tentadora" que hizo que Adán perdiera el Paraíso. Las mujeres, que gozaban de derechos como el del divorcio o el de participar en política, de pronto se encuentran con que esos derechos y privilegios le son abruptamente negados. Y así entramos en la Edad Media, con una religión absolutamente perseguidora de la razón y la ciencia, y destructora de muchos de los principales derechos que hasta entonces venían disfrutando personas y animales.

Entre muchas de las barbaridades que la Iglesia Católica protagonizó, fueron importantes la de la Inquisición y la de la caza de brujas. Las mujeres son especialmente perseguidas por la religión cristiana a lo largo de toda la Edad Moderna. El gato, como objeto antiguo de veneración, es también satanizado por la Iglesia y otras sectas cristianas, especialmente los gatos negros que son identificados directamente con el Diablo. Se hace una exterminación masiva de gatos, teniendo como consecuencia la proliferación de ratas infectadas con la peste, enfermedad mortal que luego pasará a los humanos mermando la población de Europa 1/3 de la población original. De este modo la Iglesia Católica es principal responsable de millones de muertes en toda Europa de forma directa (persecuciones, hogueras, asesinatos) e indirecta (propagación de la peste por todo el continente) -que manda huevos...-. Crímenes, por cierto, por los que a día de hoy todavía no ha sido juzgada -y otros tantos...-.

Los gatos van perdiendo su "satanismo" conforme va llegando el Siglo de las Luces, salvo los de color blanco y, especialmente, los negros.

Vemos que en Inglaterra o en otros países donde la religión católica no tiene tanta influencia, el gato sigue siendo objeto de buena suerte. Tanto es así, que las mujeres de los marinos británicos se hacen con un gato negro por la creencia de que así su marido llegará sano y salvo tras la travesía en barco. Una superstición igualmente estúpida que la creencia de que los gatos negros atraen la mala suerte, pero significativamente más benigna.

El gato negro en nuestros días

Sin embargo, los gatos negros siguen siendo portadores de mala suerte, sobretodo en aquellos países donde la Iglesia Católica sigue teniendo mucha influencia (tristemente, seguimos casi igual que hace unos siglos: sigue siendo objeto de mala suerte en España, Italia, toda Sudamérica a quien España llevó la religión católica... y EEUU, donde hay un gran batiburrillo de culturas). A pesar de los avances de la ciencia, supersticiones como las del gato negro aún no han sido erradicadas.

Los gatos negros, a día de hoy, son los que más tiempo esperan en las protectoras de animales simplemente por su color. Asociaciones animalistas y protectoras de animales de España, Italia y EEUU están especialmente advertidas sobre dar gatos negros cerca de las festividades de Halloween y la Noche de San Juan, ya que corren peligro de ser sacrificados por distintas sectas que tienen algún tipo de conexion con las religiones cristianas -¿que es el satanismo, sino un anti-cristianismo o un cristianismo antiguo llevado hasta las máximas consecuencias, al fin y al cabo?-.

Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente, un gato negro no da ni buena ni mala suerte. O da la misma suerte que una goma de borrar al azar. A los egipcios les servía de compañía y como cazador de roedores, pero los gatos no los salvaban de las desgracias, porque no son escudos protectores frente a la desdicha. Un gato negro sólo es un gato de color negro. Hasta que un individuo no lo coge y le otorga psicológicamente "mala suerte" o hasta que no llega una supuesta institución sagrada y lo sataniza, un gato negro no tiene ninguna cualidad mágica. No otorga ningún tipo de suerte. Sólo compañía a quienes saben empatizar con este animal tan magnífico.

Quiero recalcar la responsabilidad que aquí tiene la Iglesia Católica. Si no hubiera sido por esa persecución absurda de los gatos durante varios siglos, a día de hoy ni los grupos "satánicos" ni los grupos más fundamentalistas cristianos tendrían al gato negro como personificación del Diablo. Es más, si fuera por los satánicos-cristianos, en sus ritos sacrificarían mujeres, también emparentadas con el Diablo según lo que dictó en su día la Iglesia Católica -Iglesia que, por cierto, a día de hoy sigue sin contar con mujeres obispo o papisas entre otras cosas... el machismo aún sigue muy presente en esa institución, y es que de alguna forma la mujer sigue "satanizada"-, pero teniendo en cuenta que nuestras leyes sí protegen a los seres humanos, prefieren sacrificar gatos negros, que además casi nadie los quiere.

¿Para cuándo una ley de protección de animales verdaderamente eficaz?

¿Se le pedirá a la Iglesia Católica alguna responsabilidad por los crímenes que ha cometido y que sigue cometiendo en la actualidad o simplemente bastará, como hasta ahora ha hecho, con una simple "disculpa"?


4 comentarios:

Gris dijo...

En este país no hay leyes que defiendan verdaderamente a los animales ..siempre me ha parecido muy característica de como somos..como el tema de los toros..es pura tortura y lo llaman fiesta..da asco..a veces me dan ganas de tomarme la justicia por mi mano!

fidel dijo...

Muy acertado resumen de la historia tragica de los gatos negros,todavia hoy en dia hay gente que cree en esas leyendas absurdas sobre la participacion en aquelarres de los gatos negros.En Italia durante la segunda guerra mundial,la poblacion felina estuvo al borde de la extincion ,debemos suponer cual fue el motivo.Lo verdaderamente preocupante es que hoy en dia un restaurante de ese pais, promocione la ingesta de carne de gato y ademas de recetas para prepararlo.Hace falta leyes que protejan a los animales en general, del abuso, tortura o muerte por parte de los "humanos" ,porque, que me dicen de corridas de toros,toros coleados,peleas de perros,peleas de gallos,caza de ballenas etc,etc,sin contar maltratos generalizados con el solo motivo de colgarlos en la red,yo diria colgarlos a los autores por determinadas partes de su anatomia.Bueno ya se me hecho a perder el dia con semejantes recuerdos de las salvajadas que somos capazes de hacer.Buena la entrada,hay que promocinar mas en todos los blog posibles la indignacion por esos eventos en contra de cualquier animal y aplicarlo uno en su cotidiano acontecer aun a riesgo fisico.Feliz fin de semana ,largo ,que para mi incluye el lunes ,dia del grafico.Gatorristas cariños para mis celebres escritores de prosapia gatuna.

Guillermo Loaysa dijo...

No me queda muy claro si la intención es hablar sobre la trágica historia de estos antes reyes y ahora mendigos o poner a parir a esos sinvergüenzas que se atribuyen, sin razón, el logro de la moralidad occidental.
Igualmente, salvo las cosas que te indiqué, buena entrada. Hacía tiempo que no escribías una de estas y me ha gustado.

Eso sí, ¿cómo se llamaría a un portador de mala suerte? ¿Anti-talismán?
Es que a veces uno se siente un poco así (¿o es porque convivo con un gato negro que, además, me odia?).

Kira dijo...

Que difícil es deshacer un prejuicio. Aunque a veces no se ejerza una violencia clara o directa, siglos de desprecio hacia la mujer se siguen pagando hoy en día, aunque las leyes nos protejan no hemos conseguido la total igualdad, se ve en pequeños detalles, el otro día en la concentración antitaurina una mujer que compraba entradas nos dijo ¿y dónde están los hombres, eh? porque casi todas las manifestantes éramos chicas, como si el gesto valiera menos por que no lo respaldara un buen número de hombres.
Aunque ya no se quemen gatos negros también se les hace un agravio cuando pides un gato y dices me da igual el color pero que no sea negro...
En estas cosas tienen mucho que ver instituciones que fomentan la ignorancia.
Gracias por sumarte a este homenaje, intentemos poco a poco eliminar prejuicios.